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Bicis, Ciclismo Urbano, Distrito Federal, Leyes, Movilidad Urbana

De accidentes, cascos y a quién echarle la culpa.

Ahora que se han terminado exámenes, tareas, trabajos, maestros molestos y demás deberes escolares, regreso a las andadas en el blog, regreso además recuperadx de un accidente afortunadamente no muy grave, pero que sí me sacó de circulación dos semanas.

Fue el viernes 10 de Junio, Calzada de Tlalpan a eso de las 4 de la tarde, cerca del Metro Ermita, varios bicimensajeros íbamos trazando la ruta para una carrera que se llevó a cabo el sábado 11, nada fuera de lo normal, ir sobre Tlalpan como alma que lleva el diablo (entiéndase a más de 45 km/h en bici) pero al fin mis estimados lectores bicicleteros sabrán que Tlalpan no precisamente es para ir paseando, íbamos circulando por enmedio y jugando entre el tránsito de viernes, cuando en ese ir y venir me pasé al carril derecho donde se supone deben circular los ciclistas y generalmente se vuelve imposible por las eternas paradas de los microbuses, taxistas y comerciantes que lo usan de carril – diablito. Circulaba por en medio del carril derecho, noté una camioneta que iba despacio (sin intermitentes ni direccional), como buscando una calle, bajé un poco la velocidad para meterme al segundo carril y rebasarlo por la izquierda, pero en menos de lo que pude hacer esto, la mencionada camioneta ya estaba dando vuelta a la derecha en una casa, ya estando casi adentro de la casa pone la direccional, por mi izquierda un camión y un pesero, frené, pero con la velocidad que traía el impulso me hizo patinar, cuando me dí cuenta ya estaba en el piso, veía borroso, sentí el peso de mi bicicleta sobre mi pierna izquierda y justo arriba de mis ojos una defensa de auto color guinda, varios curiosos y reconocí a uno de mis amigos.

Bicimensajeros y yo en ambulancia.

En ese momento supe que algo había salido mal, me quedé en el piso varios minutos, asegurándome que nada estuviera demasiado mal, después me levanté y creí que podría seguir rodando, anoté placas, le rementé la madre al conductor que estaba más asustado que la vida misma, me dio 50 pesos y me subí … no me subí a nada, un dolor asqueroso me recorría desde la rodilla hasta la cadera al intentar subirme a la bicicleta, ahí comenzó todo el santo ritual, policía, ambulancia, no dejar que el conductor se fuera, esperar al seguro, negociar. Para no hacer el cuento largo, fui a dar al hospital a las 8:30 de la noche, eternos trámites de pago, radiografías, suero, medicina divertida, yo en calzoncitos a lado de un montón de policías federales que estaban cuidando a no sé quién justo en el cuarto contiguo y amigos del pedal que amablemente me recogieron y trajeron a mi casa ya casi a las 12 de la noche.

Afortunadamente todo esto fue para que me dijeran: No te rompiste nada, sólo tienes contusiones, ponte collarín collarín, pomaditas, drogas con receta y estate quietx por 10 días, nada de bici ni andar haciendo esfuerzos. Sin duda ésta última fue la peor parte.

Las 4 horas en ambulancia.

Ya en casa y en 10 días de no hacer mucho, pensé qué hubiera pasado si: nunca me hubiera orillado, si no hubiera frenado, si mejor hubiera chocado por detrás, si me hubiera pasado a la derecha, si el camión me hubiera atropellado. ¿Yo tuve la culpa? ¿La tuvo el del auto? ¿Y si no hubiera traido casco?

No tengo muchas respuestas ni las tendré y en verdad creo no quiero tenerlas, me queda claro que la culpa no fue mía, porque con todas las de la ley justo en ese momento yo iba bien, y en realidad creo tampoco tuvo tanta culpa el del auto, definitivamente no fue su intención atropellarme, pero tuvo algo de culpa al no poner sus señales y no pensar en que pueden venir ciclistas en ese carril, pero en ese contexto, yo creo el 99% de los automovilistas de la Ciudad de México son potenciales asesinos de ciclistas.

En cuanto a la eterna discusión acerca del uso del casco, desde el primer momento que me subí a la bicicleta ya enserio supe que debía usarlo, me molestan los ciclistas que regañan y se ponen intensos con otros ciclistas porque no lo usan, creo ya es cosa de cada quien, pero después de haber partido un casco en 3 pedazos y haber rasponeado otro, me queda claro que sí sirve y lo seguiré usando y si quieren mi consejo, úsenlo, sino pues me da igual.

Ya hoy me dieron de alta, me dijeron que el que me atropelló no ha ido a trabajar porque es diabético y se le subió el azúcar, no ve bien desde ese día y anda hipertenso, lo siento pero si hubiera usado sus señales adecuadamente nada hubiera pasado. Por lo pronto ya puedo rodar de nuevo pero poco a poco, nada de acelerarme así de repente. Me alegra que haya sido un susto, otros compañeros han tenido accidentes bien terribles pero afortunadamente aquí siguen, igual que yo, igual que todos los que hemos tenido accidentes graves o no tanto, pero sí les puedo decir, que el casco y mi segunda eterna compañera, mi mochila mensajera me salvaron la espalda y la cabeza de al menos un muy buen raspón.

Casco y mochila rasponeados.

Nota: Sí quiero reconocer la responsabilidad que tomó Honda, fue uno de sus empleados quien me atropelló con un carro que tenían en servicio, aunque todo el proceso del traslado al hospital fue tardado, han cubierto todos mis gastos médicos y pagaron la reparación de mi bicicleta y el casco nuevo con bastante rapidez además de que tuvieron la atención de hablarme al día siguiente para saber cómo seguía y si no necesitaba nada.

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Acerca de Jim D. Mayerstein

Estudiante de Ingeniería en Transporte, ciclista urbanx, renegadx y necix, escribo con x la vocal que define el género porque no puedo definirlo. Ardux creyente de la inutilidad de los muros que dividen países, viajerx incansable, transfronterizx y músico autodidacta, profesional en la ejecución de la tabla de lavar y aprendiz de serruchista.

Comentarios

2 comentarios en “De accidentes, cascos y a quién echarle la culpa.

  1. Mi estimada Jim,estoy totalmente de acuerdo contigo.Es una pena que uno tenga que pasar por ésto para concientizar lo necesario que es el casco y demas aditamentos de seguridad.En mi experiencia,es una responsabilidad compartida.Tanto ciclistas y automovilistas nos consideramos antagonicos y pensamos que alguno de los dos no deberia estar ahi,en las calles: conductores inprudentes con escasos reflejos y carentes de la dualidad espacio-tiempo,así como los que se sienten o dicen ser “extremos” y no consideran útil protegerse a sí mismos.Cada quién tiene el poder de decidir,pero,hasta ahora solo sé de una ciclista de down hill que se lastimo por traer casco,de ahi en fuera,son mas los que han probado el pavimento con la cabeza desnuda.Sobran hiatorias donde el casco es protagonista del día y otras donde lo es la pericia del ciclista.Que mejor ,que llegado el momento,uno cuente con los dos.Lo importante es levantarse y no dejar de rodar y rodar.Que bueno que ya estas repuesta y puesta para la siguiente.Un abrazo y ya nos estaremos encontrando en ésta gran urbe.

    Publicado por Luis Martín Avendaño | junio 22, 2011, 5:38 pm
  2. salu2 y feliz recuperacion

    Publicado por oscar | junio 22, 2011, 7:35 pm

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